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Titulares :: Naikontuning.com
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Bromas
- Chistes
Sección dedicada a los chistes de automóviles u otros donde este
intervenga.
Si quiere agregar algún chiste, puede hacerlo
enviándolo a: informes@naikontuning.com
Un heladero que
estaba cansado de darle a la bicicleta, se para en una esquina y
en ese momento llega un tipo en un auto deportivo. El heladero
le dice:
Señor, ¿Me podría dar un aventó por favor?
El tipo del auto le dice:
Bueno, pero amarra el carrito de helados con una cuerda a la
parte de atrás del carro.
El heladero le dice:
Cuando yo le toque una corneta es para que frene, y cuando le
toque dos cornetas es para que pare.
El tipo del auto dice:
OK, muy bien.
Van por la avenida y el del auto le dio rápido, el heladero le
toco una corneta y el bajo la velocidad. Todo iba bien hasta que
al parar en una esquina, otro auto se le para al lado y le hace
senas para hacer una competencia. Los dos autos arrancaron a
toda velocidad, cuando iban a 200 Km/hora, pasaron una alcabala,
un guardia dice a otro:
¿Viste esos carros lo rápido que iban?
El otro dice:
Eso no es nada, no viste el carrito de helados que le estaba
tocando corneta para pasárselos.
Un hombre va
conduciendo por la carretera cuando de pronto ve que en
dirección contraria viene una mujer conduciendo su auto como
loca y que al acercarse, baja el vidrio y le grita:
¡PUEEEEEEEEEERCOOOOOOOOOO!
El hombre que obviamente no se pudo quedar callado, baja su
vidrio y le grita:
¡MUUUUUUUUUULAAAAAAAA!
En eso, al doblar la curva, ¡pum! se estrella con un gran puerco
que estaba en medio de la carretera.
Moraleja de la historia:
Los hombres nunca logran comprender lo que las mujeres tratan de
decirles.
Estaba un señor
tirado en media calle diciendo: CR345, CR345, CR345...
Cuando llega otro y dice:
Pobrecito, este señor está loco, mejor me pongo junto con él
para que no piensen mal de él.
Y se pone a decir XP041, XP041...
En eso el primero dice:
¡Desgraciado, me hizo perder la matrícula del que me atropelló!
Resulta que un conocido tipo se
compra un auto último modelo y lo sale a probar por la
autopista. Pone primera (60 km/h), segunda (90 km/h) tercera
(110 km/h). Cuando estaba acelerando para poner cuarta una Ninja
(moto) se le pone a la par. El conductor de la moto inclina su
cabeza, mirando al conductor del automóvil, con la mirada fija
hacia los ojos del tipo le dice:
¿Conoces la Ninja?, acelera la moto a fondo y se escapa a gran
velocidad. El conductor del automóvil muy ofendido por el
insulto que el motorizado le había ofrecido, acelera hasta
alcanzarlo. Cuando estaban a la par nuevamente, el motorizado le
dice por segunda vez:
¿Conoces la Ninja?, y otra vez se escapa a gran velocidad. El
conductor empieza a acelerar hasta alcanzarlo. El hecho se
repite, y así una vez más el motorizado se aleja pero esta vez,
a una velocidad que el automóvil no puede alcanzar. Luego de
manejar tranquilo por un rato al llegar a una curva ve al
motorizado tirado en el piso, la moto 30 metros más adelante
toda rota. El motorizado agonizando en el piso, el conductor se
acerca y le dice:
Ja, eso te pasa por andar cargando a la gente con tu motito.
Mira lo que quedó de tu moto.
A lo que el motorizado como puede responde:
Yo te preguntaba si conocías la Ninja, para ver si sabías dónde
estaba el freno.
Un hombre toca el timbre de una
casa, a lo que un niño lo atiende.
!Hola! ¿Esta tu padre?
El niño responde:
No, el no esta. Le piso un camión.
El hombre expreso sus condolencias, y le pregunto si su madre se
encontraba en casa.
El niño responde:
No, ella no esta. Un camión la piso.
El hombre ya un poco desconcertado e impaciente le pregunta:
Pero, ¿no se encuentran por casualidad tus hermanos, tu abuela o
tu abuelo?
El niño responde:
No, ellos tampoco están. A todos les piso un camión.
El hombre se sorprendió muchísimo y le replico:
Pero, ¿donde te encontrabas tu, cuando a todos les pise el
camión?
¿Yo? !Yo estaba manejando el camión!
Un señor hace parar un autobús, y
le dice al chofer:
Oiga, ¿este autobús me lleva al cementerio?
Si se pone delante, es posible.
Sin embargo, se engancha con los
pantalones en uno de los hierros; intenta soltarse, pero es
imposible, así que se los quita y por fin sale del camión. A
pesar de que no ve nada, porque ha perdido sus gafas, consigue
agarrarse a una ramita.
En ese momento, el camión explota con tanta violencia que a su
alrededor cae una lluvia de fragmentos ardiendo y se produce una
avalancha encima suyo.
El hombre aguanta como puede los golpes de las piedras en la
cabeza, pero la ramita es demasiado pequeña y se desprende.
El camionero baja rodando por el barranco, golpeándose con todas
las piedras, casi pierde el conocimiento, hasta que consigue
agarrarse a un cactus y cree estar a salvo; sin embargo, debajo
de esa rama hay una colmena.
Nuestro hombre es alérgico al veneno de las abejas, pero como no
puede soltarse porque la caída seria mortal, aguanta impasible
sus picaduras.
Transcurre un rato que le parece una eternidad hasta que oye
unos gritos; le dicen que le han visto y que van a llamar a la
policía y a servicios médicos para que le atiendan.
No hay ningún teléfono cerca, así que tienen que ir hasta el
pueblo mas cercano, a 20 kilómetros de distancia; un atasco
impide que la ayuda llegue pronto, y cuando llega la policía se
dan cuenta de que van a necesitar cuerdas para llegar hasta él
fondo para rescatarle, y vuelven a por ellas.
El camionero aguanta varias horas bajo el sol ardiente, que le
produce quemaduras de tercer grado, pero al final es rescatado.
Entonces uno de sus salvadores le dice:
- Gracias a Dios se ha salvado.
- No, gracias a Dios no, me he salvado gracias a ese cactus,
porque las intenciones de Dios estaban bien claras....
Era Pepito y le dice a su papá:
Papá, papá, ¿me prestas el carro?
No Pepito, porque vas atropellar a alguien.
Y Pepito seguía:
Papá, ¿me prestas el carro?
Y dijo su papá:
Bueno, pues te lo voy a prestar, y de repente atropella a un
viejito, y se va recio en el carro para que no lo descubran, y
de repente prende la radio y estaba una canción que decía, por
qué se fue, por qué murió, y dice Pepito:
Porque el pendejo se me atravesó.
Era un carro tan viejo, que
cuando el conductor sacó la mano para virar, le dieron limosna.
Es de noche y el autobús asciende
a una velocidad espantosa. Los pasajeros dicen al ayudante:
Por favor, dígale al chofer que maneje más despacio.
Y el ayudante responde:
Uf, ¡Si yo despierto a ese chofer, me mata!
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